La mina de sal de Nemocón, Colombia

En una mina, uno se siente oprimido, encerrado, claustrofóbico… Sin embargo, al ingresar a una mina de sal, uno siente que los pulmones se abren, que su capacidad aumenta y que reciben más oxígeno que en el exterior.

 

En Nemocón, los zipas se dedicaron a explotar estas minas desde tiempos antes de la conquista; convertían el mineral en salmuera y lo conservaban en vasijas de arcilla cocida que transportaban hasta su aldea, donde hacían evaporar el agua para poder romper las vasijas, retirar la sal y así poder comercializarla a poblaciones vecinas.  En esta región, no sólo explotaban la sal, sino que también tenían importantes cultivos de maíz, papa y nabos.

 

Según la página Colombia.com, “Nemocón significa “Lamento de guerrero”, atribuido a los zipas porque era su sitio de reunión y en él deploraban con llanto y gritos la derrota o la muerte de sus jefes.”

 

Hasta los primeros años de la conquista los zipas vivieron sobre el valle, alrededor de la salina hasta julio de 1600 cuando el oidor de la Real Audiencia, don Luis Enríquez, y el escribano Rodrigo Vergara, los obligó a trasladarse a la planicie y loteó la región.

Esas minas siguieron siendo explotadas, hasta el día de hoy, aunque cada vez con métodos más modernos.

La mina de sal de Nemocón se encuentra a unos 65 kilómetros de Bogotá, en un pueblo de aproximadamente 11.000 habitantes.

Al traspasar la puerta de entrada a la mina de 3 metros, uno se sumerge en un mundo surreal con cataratas de sal congeladas en el tiempo que cuelgan sobre las cabezas de los visitantes, y estalagmitas y estalactitas de las formas más diversas que representaban vírgenes, ángeles y monstruos.

Dentro, también pueden encontrarse espejos de agua, tanques de saturación de sal, que parecen lupas y ofrecen la sensación que el fondo de 3 metros de profundidad se encuentra a tan sólo unos centímetros de nuestro alcance.

Otra de las atracciones más importantes de la mina es la Capilla de Virgen del Carmen, patrona de los mineros, conductores y policías colombianos, que fue construida en 1946. Aún hoy en día utilizan esta capilla para oficiar ceremonias religiosas.

Dentro de la mina también se encuentra el corazón de sal más grande del mundo, esculpido de una roca salina de una tonelada por Don Miguel Sánchez en 1960. Los guías de las minas cuentan que Don Miguel tardó más de cuatro años en tallar este corazón, ya que lo hacía durante su tiempo libre, cuando no estaba trabajado dentro de la mina.

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2 comentarios en “La mina de sal de Nemocón, Colombia

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